Mundo Real

Scream It Until Their Ears Bleed: Pay The F*cking Writers

Source: Scream It Until Their Ears Bleed: Pay The Fucking Writers

¡Qué mágico me parece! ¡Sublime! ¡Increíble! Es una maravillosa idea la que has tenido, Huffington Post. Me parece justa y hermosa, innovadora, llena de métodos emprendedores para el fomento de la cultura. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¡Implantemos este nuevo tipo de publicación! No pagar a los autores es el mejor modo de evitar el pensamiento condicionado por la empresa anunciante, por supuesto. De esta forma la calidad será mayor y los autores obtendrán un reconocimiento exclusivo de cara a un amplio público. Así, obviamente, otros contratantes podrán observar el nivel de las habilidades comunicativas del escritor y contratarlo con un adecuado sueldo de… 0€.

(Nótese el tono sarcástico del párrafo.)


Para aquellos que no se lleven bien con el Inglés, el artículo que cito es una crítica indignada de un escritor (Chuck Wendig, autor del blog Terrible Minds) hacia El Huffington Post. En él se explica claramente que el editor de la página, en una entrevista, reveló que:

1. El Huffington Post NO PAGA a sus redactores.

2. Se sienten ORGULLOSOS de ese hecho y lo celebran.

Voy a explayarme porque considero que es absolutamente necesario:

El Huffington Post quiere hacernos creer que no pagar a los autores significa que la integridad de la información permanece intacta. Pero eso no significa que nadie cobre: cobran los dueños, los administradores, las empresas patrocinadoras, los que no escriben, los que no son capaces de crear contenido. No cobran las manos detrás de lo que lees, no cobran los que se pasan horas buscando imágenes libres de derechos para utilizarlas, ni los que se aburren y hacen ránkings absurdos de cosas que a nadie le interesan. No, cobran los que no hacen nada.

¿Por qué escribe la gente para ellos, pues?, os preguntaréis.

Muchos los redactores publican bajo la falsa esperanza de que si su artículo sale en una página tan internacional y visitada por las masas como es “El Huffington Post”, obtendrán una publicidad añadida y, en un futuro, quizá se les pague por su redacción y trabajo. Me resulta vano y absurdo, del todo rastrero, utilizar la ilusión de las personas para sacar provecho económico, social o, en general, cualquier tipo de provecho ilícito.


¡RECUERDA! En el instante en que te regalas estás condenado -sí, CONDENADO– porque te habrás condicionado a ti mismo y habrás establecido tu precio: el valor nulo que das a tu arte.


La escritura es un arte, y como tal debe ser tratada. Cierto es, y no voy a negarlo, que en ocasiones el arte puede ser altruista. EN OCASIONES. (Cuando el artista decida que Su Alma debe ser expresado y no hay otro modo).

Por ejemplo, cuando yo escribo este blog, no lo hago para ganar dinero. Es mi blog, yo me expreso mediante él (y, de hecho, me gusta muchísimo hacerlo). Pero claro, mi blog no es El Huffington Post, yo no tengo una empresa que me pague y yo no coloco publicidad por la que se me paga (si veis algún AD, es todo cosa de wordpress, que me pide que haga upgrade a la versión premium para quitarla). Mi blog no tiene miles de escritores trabajando de forma gratuita para que yo gane dinero.

El arte no debe ser explotado y vendido de forma sistemática por terceros que nada tienen que ver con su creación.

El arte no debe ser robado, debe ser apreciado.

Quizá, Si el mundo no estuviese loco, podríamos centrarnos más en las alabanzas al arte ajeno y dejaríamos de inventar superproducciones genéricas enfocadas a conseguir un minuto de fama online.


Cuando vayas a Huffington Post, está hecho principalmente de una única cosa:

Palabras. Muchísimas palabras.

Miles de palabras en cada página. Millones en el sitio web.

NADIE HA PAGADO A NADIE PARA QUE LAS ESCRIBAN.

Imagínate entrar en un edificio y darte cuenta de que no pagaron a la gente que puso los ladrillos. Imagínate beber un refresco y darte cuenta de que no pagaron al que construyó la máquina que hace lo que hay dentro de la lata -y tampoco al que inventó la fórmula, o condujo los camiones de reparto o puso las latas en las estanterías. Les dijeron que trabajar era un privilegio. Les dijeron que pagarles por hacer esas cosas harían que el resultado fuera impuro. Les dijeron que es mejor beber una bebida hacha de amor. ¡El amor es un ingrediente! Y les dirían eso mientras ellos utilizan un rastrillo para recoger todos los beneficios mientras los de debajo se mueren de hambre.

Lo único que HuffPo tiene son palabras, y elige no pagar por ellas.

Eso no es exposición, eso es EXPLOTACIÓN.

(Traducción de un extracto del post citado, hecha a mano por mí.)


Adiós, Huffington Post.

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